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sábado, 31 de enero de 2015

El amor de tu vida

Lauri Blank, "Promise", oleo sobre lienzo


Si una persona es capaz de convertir el cansancio del más largo de tus días en una reminiscencia; si tu pesar se esfuma cabalgando sobre el lomo dorado del atardecer para enfrentarte a su mirada en un recuerdo interminable; si su voz te tiende una emboscada en cada recodo de la noche y el vástago más tierno de la aurora te descubre hablando con el viento, desnudo como un niño, sostenida la diestra sobre el corazón que marca el ritmo en todos los relojes, afortunado eres, porque el amor ha hecho nido en tus entrañas y no existe en el mundo un sentimiento como aquel para justificar tu vida, ni mayor entrega al dolor cuando se viste de dudas y añoranza.
Esa persona puede ser paloma o gaviota y jugar a hurtadillas con tu desacierto; puede sentar su nido en la raíz de tus brazos o habitar con desenfado en cualquier región del viento; ella pudiera ser tu voluntad y tu silencio, tu palabra más nueva, tu indómita inocencia; puede dotar tus ansias de mil nombres ignotos o alimentar a ciegas el fuego de tu ira. Cada latido claroscuro de tu sangre en su sangre tendrá matices ávidos de luz pero nunca, al sostener tu mano, verá en tus ojos el futuro.
También pudiera ser águila o cuervo y sembrar su terror en tu esperanza; breve será el placer en su regazo, diminuta la dicha de su abrazo, perenne de su garra la herida; dotará tu semblante de cuencas vacías donde tal vez logré alojarse alguna vez la luz, pero ya nunca una lágrima.
Mas, bien pudiera ser como una ola que acude rauda desde el horizonte a barrer con su frescura tu árida ribera. Si al llegar, sonríe y ya no sabes dónde antes has visto o no has visto su sonrisa; si antes de parecerte hermosa la presientes entrañable; si su mano descansa en tu pecho y es tu pecho; si lees en sus ojos el pesar y ya no tienes paz hasta haber removido cielo y tierra en busca de su dicha; si el cuenco de sus brazos cruzados despierta en ti la añoranza de tus hijos futuros… has encontrado el amor de tu vida.


Europe, "Tomorrow"

martes, 27 de enero de 2015

El joven músico




El 11 de Abril de 1770, un joven austriaco de 14 años, se sentó en la escalinata de la Basílica de San Pedro y después de sacar una flauta del bolsillo interior de su chaqueta, se dio a la tarea de entonar, primero con pasmosa exactitud y luego agregando acordes de su propia inspiración, la pieza que acababa de ser interpretada en la Capilla Sixtina.
La pieza en si, consistía en un miserere compuesto especialmente por Gregorio Allegri para su Santidad el Papa Clemente XIV; la misma tenía carácter secreto, estaban prohibidas su copia y reproducción fuera del Vaticano y la partitura era celosamente guardada bajo llave por el Papa en persona después de cada misa.
Se dio la orden de arrestar al ladrón, la cual fue ejecutada de inmediato y unos minutos más tarde el truhán se hallaba en presencia del Sumo Pontífice.
A la pregunta de Clemente XIV acerca de las artimañas de las cuales se había valido el joven en cuestión para apropiarse de tan preciosa joya, aquel sonrió y con absoluta tranquilidad le respondió:
- He estado escuchando.
El Papa quedó maravillado por el colosal talento, la gracia y el donaire de aquel joven virtuoso y lo nombró Caballero de la Orden de La Espuela de Oro.
Haber sido condecorado por el Papa no causó al joven músico la más mínima impresión; él había aprendido a tocar el clavicordio a la edad de cuatro años, a los seis tocaba con insuperable destreza el violín y a los nueve años compuso su primera ópera. En el momento de su arribo a Roma, ya había tenido la oportunidad de maravillar con su arte a una parte considerable de las familias reales de Europa. A la edad de seis años había hecho gala de su arte ante la corte del emperador Maximiliano José II, en Múnich; un año más tarde, en Viena, se convirtió en la sensación del palacio de la emperatriz María Teresa y ese mismo año, en Versalles, causó la admiración de Luis XV.
Con los años, el talento y la fama del joven compositor fueron en constante ascenso. En el momento de su muerte, acaecida prematuramente, a la edad de 35 años; había llegado a componer 41 sinfonías, 61 divertimentos, serenatas y marchas, 22 óperas y un número incontable de misas y otras composiciones religiosas. Una buena parte de sus obras se perdió irrecuperablemente en la madeja de la historia; aquellas que han llegado hasta nuestros días constituyen uno de los pilares más altos de la cultura universal.
En este día, 27 de enero, toda la humanidad celebra el nacimiento de aquel joven músico. Su nombre es Wolfgang Amadeus Mozart.

jueves, 22 de enero de 2015

La oposición virtual



Entre los múltiples grupos que hoy en día pululan en las redes sociales y en particular en Facebook, algunos son notables por su originalidad, otros por su excentricismo, los terceros por su marcada ausencia de objetivos, mediocridad y mal gusto.
Pero hoy no voy a hablar de valores estéticos o calidad informativa, sino de un aspecto muy peculiar que es la desinformación. No me refiero a la desinformación que surge de nuestra falta de capacidad para valorar y trasmitir una noticia, la desinformación, pudiéramos decir, involuntaria; me refiero a la desinformación como instrumento, la desinformación provocada, previamente meditada, elaborada y finalmente, trasmitida por una persona o grupo que se plantea como objetivo básico la tarea de originar el caos y la confusión.
En ese sentido, quiero llamar la atención de mis compatriotas acerca de un grupo denominado 100,000 CUBANOS EN FACEBOOK. Lo primero que salta a la vista es el carácter absurdo de algunas noticias, su absoluta disociación con la realidad imperante en Cuba. Todos, sin excepción, tanto enemigos como partidarios del régimen cubano, se desgañitan defendiendo sus puntos de vista en absoluto carentes de base ideológica e incluso de sentido común y paulatinamente, van pasando a las burlas, las ofensas, la ridiculización del interlocutor, utilizando todas las técnicas que puedan dificultar un diálogo civilizado. 
En medio de esa vorágine las pocas voces dignas de consideración se pierden, se van ahogando hasta desaparecer o son apagadas a la fuerza, en el sentido literal, es decir, la persona reticente es bloqueada, se le niega, de facto, el derecho a opinar. 
Atraído por esa peculiaridad, me acerqué al post de alguien que se hace llamar Rosa Sánchez, que asegura ser natural de Cuba, residir felizmente en los Estados Unidos y llevar una vida tan desahogada que le permite estar la mayor parte del día “colgada” en internet y publicar diariamente cerca de una docena de posts. 
Lo más notable es que Rosa es agredida constante y despiadadamente por toda una pléyade de personas disímiles, de todas las nacionalidades, que no escatiman insultos a la hora de valorar su opinión. Como todo caballero, me apresuré en defender a la dama, argumentando que no es correcto discutir así con ninguna persona, cuanto menos si se trata de una mujer. Y en ese preciso momento saltó uno de los participantes en la discusión y me advirtió por medio de un cubanismo memorable:
- ¡Cuidado! No metas la mano en esa gaveta que tiene cucarachas.
A continuación me informan que la tal Rosa Sánchez es vulgar, que insulta a todo el mundo con regularidad, que su perfil es inventado, que detrás de su imagen no está la persona que ella pretende promover e incluso que se trata de un hombre.
Yo, por más que me esforzaba, no lograba ver nada de eso en aquella muchacha joven, delicada que, a fin de cuentas no estaba haciendo otra cosa que elogiar las bellezas de su hermosa patria, donde estuvo de vacaciones el año pasado.
Haciendo uso de toda mi ecuanimidad, con mucha urbanidad y tacto me dirigí a la presunta Rosa Sánchez con el fin de entablar diálogo y choqué con una barrera de indiferencia; insistí y me vi ante una respuesta evasiva, cargada de silogismos y argumentos endebles que me impulsaron a continuar mi debate, a oponerme, a presentar pruebas, siempre sin perder mi ecuanimidad y entonces me vi de repente rodeado por perros que primero me olisquearon con disimulado descaro y de inmediato pasaron a gruñir e incluso ladrar.
Me di cuenta de que Rosa Sánchez no estaba sola; tiene un grupo de apoyo cuya visible función es atrapar la atención del “intruso” para que no siga “importunando” y la técnica que utilizan para lograrlo es desorientar a su interlocutor ridiculizándolo.
Una vez formada esa primera impresión, comencé a buscar su confirmación leyendo las opiniones de los detractores de Rosa Sánchez, entre los cuales hay argentinos, venezolanos, colombianos… todos interesados vivamente en lo que está pasando en Cuba. Los cubanos del grupo, que son, lógicamente, la mayoría, residen todos en los Estados Unidos. 
Comencé a intercambiar impresiones con ese grupo y al cabo de un tiempo me asaltó la certeza de que ellos también están mintiendo. Desde luego, no hablo de todos; encontré allí a varias personas que no me dieron razones para dudar de su sinceridad; pero una buena cantidad y precisamente, aquellos que mostraron más vivo interés en mi persona, me provocaron la sensación de falsedad que trasmite un actor cuando ha olvidado de repente su papel y se ve en la obligación indeseable de improvisar.
Al tratar de recibir más información acerca de mis interlocutores, volví a chocar con un muro de silencio. Encontré perfiles privados, perfiles cerrados, caducos o dudosamente nuevos; fotos personales que parecían recortadas de un folleto turístico; escenas familiares que no guardaban relación visible con las historias que me acababan de referir.
Poco a poco fui encontrando en las historias, razonamientos, incluso en los nombres, mis propias ideas, las mismas palabras que acababa de utilizar hacía unos pocos minutos.
Y entonces alcancé a ver la inmensa magnitud de ese circo donde hay de todo: fieras, malabaristas, monos, payasos…
Y llegué a la conclusión elemental de que ninguna de esas personas vive en los Estados Unidos, ninguno de ellos es enemigo del régimen cubano y ninguno está en Facebook, como la mayoría de nosotros, matando el tiempo o relacionándose con sus amigos y familiares que viven lejos. 
Todo es un teatro muy bien montado desde la isla para crear una idea deformada y falsa de una emigración cubana que siente añoranza por su patria, que se arrepiente de sus “pecados” y ha comprendido, una vez en el exilio, toda la grandeza de la revolución cubana, su infinita bondad y aprecio por su pueblo, y la dimensión de la obra que han construido con tanto sacrificio, hostigados sin cesar por su vecino del norte.
Este amplio grupo de iluminados se ve constante e injustamente agredido, calumniado, humillado, et cétera, por un reducido grupo de apóstatas egoístas, de perversos degenerados que solo piensan en si mismos y no desean otra cosa que el mal de su pueblo.
¿Qué les parece?
Y entonces me hago la pregunta fundamental: ¿De qué sirve todo eso? 
¿Será posible que invertir tiempo y recursos en mantener a una banda de energúmenos espiando a sus compatriotas veinticuatro horas al día sea rentable?
La respuesta acude de inmediato. Toda esta patraña tiene la misma utilidad que tiene todo – absolutamente todo – cuanto se hace en la isla de Cuba desde el primero de enero de 1959: eternizar en el poder a la élite dominante.
A través de las redes sociales se manipula la opinión pública mostrando a una emigración cubana dividida, insegura, débil, movida por pasiones oscuras, miedos y pretensiones egoístas, a la cual no le interesa en lo más absoluto el futuro de la nación y por ende, carece de facultad para decidir su destino. Divide y vencerás.
¿Y qué pasará en Cuba después de Castro?
Lo mismo que ha venido sucediendo en todo el campo socialista desde principios de siglo. Los que ayer se autodenominaban comunistas renacerán de sus cenizas convertidos en demócratas, social demócratas, liberal demócratas o demócratas cristianos - la nomenclatura es, en verdad, interminable - y optarán por un escaño en el parlamento de la nueva república cubana; continuaran redactando sus leyes, tendrán derecho a presentar a su candidato a la presidencia, en una palabra, seguirán rigiendo el destino de nuestra nación.
¿Y qué pasará con la oposición cubana de hoy?
Otra respuesta elemental. Será nuevamente traicionada. Seguirá siendo la misma oposición ilegal que es hoy y difícilmente puedan optar por la presidencia de un país donde los medios de difusión masiva estarán en manos de aquellos demócratas y liberales que ayer se autodenominaban comunistas.
¿Es triste? Pues es eso precisamente lo que estamos construyendo hoy.
Y lo más triste es que nuestro poderoso vecino del norte cerrará los ojos a toda esa desfachatez, porque los intereses de Estados Unidos no prevén una Cuba feliz y próspera, sino tan solo una Cuba democrática; la existencia de esa Cuba, por paradójico que resulte la garantizarán las mismas personas que hoy defienden en Cuba la dictadura del proletariado.

viernes, 9 de enero de 2015

Europa

Thomas Cole, "The course of Empire. Destruction"


Nuestro tiempo se distingue por la gran variedad y profusión de equipos electrónicos integrados a la vida de la inmensa mayoría de los habitantes de este mundo; una notable proporción de dichos equipos son diseñados con la intención de facilitar el acceso a la información de tal manera que prácticamente la totalidad de los ciudadanos de los denominados países civilizados pueden tener noticia de un hecho acaecido a miles de kilómetros de su lugar tan solo unos minutos después de que los mismos hayan sucedido.
Paradójicamente, el ciudadano de hoy no está mejor informado que el hombre del siglo XIX y la causa de tan escandalosa verdad es la abrumadora cantidad de versiones de una misma noticia que arriba a nuestros sentidos en una insignificante porción de tiempo y sobre todo, el sinnúmero de interpretaciones que solemos darles; algunas aparentemente lógicas, otras notablemente absurdas y todas, sin excepción, cargadas de todo el subjetivismo que pueda engendrar nuestro ego.
Hoy en día, los medios de difusión masiva de todo el orbe nos bombardean con imagenes directas de una Europa convulsa, xenófoba y fascistoide donde las masas exigen a voz en cuello el cambio radical de su política “a droite”; una Europa ansiosa de sacudir de su “modus vivendi” toda la tolerancia, cosmopolitismo y hospitalidad que la han caracterizado durante décadas.
El hombre sensible de cualquier parte del mundo se siente naturalmente movido a la nausea al ver a esos vividores perversos, a esos sibaritas ahítos y desalmados pugnando por la deportación de unos infelices emigrantes que no han hecho otra cosa que constuir con su esfuerzo el bienestar y la riqueza de sus opulentas sociedades...
Y es este el momento de acotar la opinión particular del autor de estas lineas: Que quienes estén de acuerdo con lo expuesto en el parrafo anterior, se habrán convertido de hecho en complices, difusores y a la vez, en victimas de una gran mentira; la misma mentira que la prensa de todo el mundo se empeña en hacernos creer cuando nos muestra una Europa decadente y agresiva, consumida por sus odios y miedos seculares.
La primera gran mentira consiste en declarar que han sido los emigrantes quienes mejor contribuyeron al florecimiento de las naciones europeas de hoy. La verdad es que los emigrantes de todo el mundo, salvo raras excepciones, vinieron en busca de buena vida, vinieron con la intención de vivir en la opulencia sin hacer el menor esfuerzo y sin detenerse a pensar que sin esfuerzo no se construye nada en este mundo. Cuando los primeros emigrantes arribaron a Londres, París o Madrid, procedentes de las antiguas colonias europeas, ya Europa estaba hecha, era la cima y el patrón de la cultura mundial en todos los aspectos y la emigración no tenía practicamente nada que aportarle.  
Las personas cultas y cívicas de todo el orbe aspiran a ver hoy una Europa tolerante sin tomar en consideración que Europa ya ha sido tolerante y no ha recibido a cambio nada más que escarnio y desprecio. Europa ha recibido a personas desposeidas de todo el mundo, les ha ofrecido un hogar, educación y trabajo, mas los descendientes de esas mismas personas que han estado arribando al viejo continente durante más de un siglo, han correspondido a la hospitalidad europea destruyendo la obra de sus padres y llamando esclavitud al trabajo que sus ancestros aceptaron con gratitud y realizaron con honestidad.
Para nadie es un secreto que los descendientes de los pueblos islámicos que, por haber nacido y crecido en los diversos paises del continente europeo, debían sentirse tan europeos como cualquier otro nativo son, en realidad, más fanáticos que sus propios padres. Os aseguro que los gobiernos europeos no gastan millones de euros anuales en programas de integración social para ver a Londres o París incendiadas por ordas de “explotados” y “desposeídos” que han recibido de sus anfitriones mucho más de lo que hubieran recibido de cualquier otra nación del mundo, incluidas sus naciones de origen.
Claro que no todos los musulmanes son iguales; en la raíz del islam encontramos los mismos principios humanitarios sobre los cuales se basa el cristianismo, no en vano Mahoma fue inspirado por el monje gnóstico Bahira, por eso hoy hablamos de musulmanes e islamistas, como si se tratara de dos religiones distintas; mas yo os aseguro que el día que Europa amanezca convertida en una gran República Islámica, el musulmán bendecirá al islamísta en el nombre de Alah y el terrorísta de ayer será considerado por todos como un héroe.
Europa no quiere ser enemiga del islam, Europa no quiere ir en contra de los principios que ha venido proclamando durante siglos; Europa solo quiere defender su derecho a seguir siendo Europa, a reconocer libremente la igualdad del hombre y la mujer ante la sociedad, a no permitir que un hombre sea discriminado por su orientación sexual o idelogía, ni menospreciado por honrar al Dios por la gloria del cual sus antepasados conquistaron estas tierras y dieron raíz a sus naciones en el nombre de Cristo.
Europa quiere seguir siendo cristiana, bohemia, humanista y librepensadora; y si llegara el día nefasto en que arribemos a Roma y en lugar de la Roma clásica, la Roma imperial o la Roma renacentista, encontremos una nación bárbara habitando entre las ruinas definitivamente abandonadas del Imperio Romano, ese día la humanidad habrá perdido más de la mitad de su Historia y casi la totalidad de su cultura.  

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Mis raices

A donde van ahora mismo estos cuerpos que no puedo nunca dejar de alumbrar...

Silvio Rodriguez

Jose Marti

Subita de un salto arranca,
hurtase, se quiebra, gira;
abre en dos la cachemira,
ofrece la bata blanca.

("La bailarina española")



Yo vengo de todas partes
y hacia todas partes voy,
arte soy entre las artes
y en los montes, monte soy.

("Versos sencillos")



El amor, madre, a la patria,
no es el amor ridiculo a la tierra,
ni a la hierba que pisan nuestras plantas;
es el odio invencible a quien la oprime,
es el rencor eterno a quien la ataca...

("Abdala")


Mirame, madre, y por tu amor no llores.
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas tu mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen entre espinas flores.


(Carta a Leonor Pérez desde el presidio de Isla de Pinos
el 28 de agosto de 1870)

* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jose Lezama Lima

Dánae teje el tiempo dorado por el 
Nilo 
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro
nevaban.
Era el círculo en nieve que se abría.
Mano era sin sangre la seda que
borraba
la perfección que muere de rodillas
y en su celo se esconde y se divierte.
Vertical desde el mármol no miraba
la frente que se abría en loto húmedo.
En chillido sin fin se abría la floresta
al airado redoble en flecha y muerte.
¿No se apresura tal vez su fría mirada
sobre la garza real y el frío tan débil
del poniente, grito que ayuda la fuga
del dormir, llama fría y lengua
alfilereada?
.................................................... 
Así el espejo averiguó callado,
así Narciso en pleamar fugó sin alas.


("Muerte de Narciso")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jorge Luis Borges

"Una rosa y Milton"


De las generaciones de las rosas
Que en el fondo del tiempo se han perdido
Quiero que una se salve del olvido,
Una sin marca o signo entre las cosas
Que fueron. El destino me depara
Este don de nombrar por vez primera
Esa flor silenciosa, la postrera
Rosa que Milton acercó a su cara,
Sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
O blanca rosa de un jardín borrado,
Deja mágicamente tu pasado
Inmemorial y en este verso brilla,
Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.




Las plazas agravadas por la noche sin dueño
Son los patios profundos de un árido palacio
Y las calles unánimes que engendran el espacio
Son corredores de vago miedo y de sueño.

(La noche cíclica)



"El enamorado"

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lamparas y la linea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persepolis y Roma y que una arena
sutil midio la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Solo tu eres. Tu, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.



* * * * * * * * * * * * *

Pablo Neruda

Empujado por los designios de la tierra,
como una ola en el mar, hacia ti va mi cuerpo
y tú en tu carne encierras las pupilas sedientas
con que miraré cuando estos ojos que tengo
se me llenen de tierra.

("Amiga no te mueras")



Hemos perdido aun este crépusculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

("Poema 10")



Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

("Si tú me olvidas")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Nicolás Guillén

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.

("Balada de los dos abuelos")


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