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sábado, 28 de mayo de 2011

La profecía

Alberto Pancorbo, "Beso postal"


Quien conoce la duda,

Cuando impaciente aguarda

La admonición de su bandera;

Sabe ignorar un reto despectivo y

Cargado de historia, demoler una huella.


Displicente, desviste los últimos restos de

Pudor malsano; abalorios tribales con quienes

La brutal lascivia, suele esconder su épica pasión de

cíclopes dorados.


Sabe decir un “no” rotundo

A la falsa promesa de un olvido.


Sabe enunciar, ante el espejo de

La noche, el credo cardinal de una caricia.


Aquel tesoro inigualable que de tu pecho, en

Mi cariño irrumpe; brota viváz, intrépido, anhelante...

Bautiza de tristeza el nombre de las horas, si son de ti

La espera; me hace saber que todo cuanto habita

Tras la frontera incierta de tus ojos, ha ignorado mi alma.


Mas allá de tus labios, una sonrisa sardónica baila con

Mi muerte, grita mi azar en el umbral de un beso mudo,

Descalabrando sueños que perjuran la memoria infante de

Mis días, como crecer de mi anhelo a tu belleza, a la tutela

Firme de una busqueda crucial, donde tu amor fue profecía.


miércoles, 18 de mayo de 2011

Donde tu llanto es mi desierto

José Luis Muñóz, "Hamlet y Ofelia", grafito, carbón, temple, acrílico y óleo sobre madera


Cuando la noche, ungida de silicio,

Vuelve a enlutar la danza de las horas,

Persigo a tientas el rastro ambiguo de

Una lágrima, cual sílaba mordáz de mil

soles cautivos.


Retorna mi locura a bendecir de

Auroras decadentes, el trazo literal de

Un profano desierto, que no logra en

Su vuelo sostener una lira, ni en el

Paraje inmaterial de inusitado arresto,

Jadeante pesadilla que levita entre mis

Flancos mutilados, engendrar una estrella.


He vuelto a sepultar un clavo en

La madera, que divide el ascenso y

Deslíz de nuestras almas.


Una herida evitable, en el anverso vacilante de

Un abrazo, cual despedir al sol sin un suspiro

En la ribera opuesta de todos los deseos.


Como ver marchitar, en un instante,

Los azules de un enigma, mientras la

Primavera ecuestre nos transita indulgente.


Hoy pretendo mezclar, en una sola voz,

Los colores más regios de mis actos silentes;

Sonrisas sin perfil donde dibujan su proclama

Las lluvias, sombras secuaces de tus manos,

Si francas o discretas esbozan, en la vertiente de

Mis hombros, el relicto de un beso .


Hoy retorno irreverente al borde de tus ansias,

Dibujando, precoz, en cada silaba un dilema;

Descuelgo, de tus parpados cerrados, mis

Alforjas, hastiadas de sombras y vientos adversos;

Para seguir a un corazón que se desboca, sobre el

Sendero agreste de mi postuma pena.




Bon Jovi, "All about loving you"

jueves, 12 de mayo de 2011

El cerdo feliz

Marcos Gerstein Villanueva, "Cerdo con ojos de vidrio", oleo sobre tela



Erase una vez un cerdo
cuyo amo no dormía
por saber si aquel vivía
de su vida satisfecho.

Andaba el hombre al acecho
por conservarle la calma.
Un cobertizo de palma,
construyó sobre el corral y
en la pocilga, un pozal
llenó de frutas maduras.

Se dijo el cerdo: No hay dudas
de que este señor me quiere,
en lo que a mi se refiere
se esmera como un esclavo.
!Vaya cerdo afortunado!
!Que vida tan dulce tienes!

Mas llegaron días breves
en que la gente cantaba y
mucho se alborozaba,
entre cuerdas y panderos.

Se vino el hombre al chiquero,
donde su cerdo dormía y
sin pena, ni alegría,
le abrió de un tajo el garguero.

Que sirva este cuento mero
de lección a quien no entiende,
que son pocos los que tienden
su mano por amistad.

No todo lo que se da, se da
por amor al vulgo.
A veces, se trae oculto
el filo de la maldad.

viernes, 6 de mayo de 2011

Desahogo

Fred Einaudi, "Rousseau", oleo sobre lienzo


Como vuelve de ti, mí aliento al viento,

Bajo el circulo ígneo de las tardes,

Ave flechada que prodiga un retorno,

Cruzando en alas del azar la comarca de

Un beso, al sur de la región más azul de

Las sombras, donde la letra es propósito y

Designio, en la hez ancestral de un pensamiento.


Vuelve mi alma a ti, como la llama al cielo,

Arrasando los signos más voraces de una vida

Rendida entre asiduos dilemas, viajero alucinado

De las horas que no supieron ser intentos,

Voces de la infinita busqueda que añora la

Encrucijada vergonzosa de un adios temprano,

Raíz intrepida del árbol que dió nido incipiente a

Mis heridas, estratagema de las dudas que buscan

Su horizonte en la oquedad infertil del olvido...


Como el vuelo de un ave flechada entre dos labios,

Como una rosa erguida en el brocal de su destino.

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Mis raices

A donde van ahora mismo estos cuerpos que no puedo nunca dejar de alumbrar...

Silvio Rodriguez

Jose Marti

Subita de un salto arranca,
hurtase, se quiebra, gira;
abre en dos la cachemira,
ofrece la bata blanca.

("La bailarina española")



Yo vengo de todas partes
y hacia todas partes voy,
arte soy entre las artes
y en los montes, monte soy.

("Versos sencillos")



El amor, madre, a la patria,
no es el amor ridiculo a la tierra,
ni a la hierba que pisan nuestras plantas;
es el odio invencible a quien la oprime,
es el rencor eterno a quien la ataca...

("Abdala")


Mirame, madre, y por tu amor no llores.
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas tu mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen entre espinas flores.


(Carta a Leonor Pérez desde el presidio de Isla de Pinos
el 28 de agosto de 1870)

* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jose Lezama Lima

Dánae teje el tiempo dorado por el 
Nilo 
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro
nevaban.
Era el círculo en nieve que se abría.
Mano era sin sangre la seda que
borraba
la perfección que muere de rodillas
y en su celo se esconde y se divierte.
Vertical desde el mármol no miraba
la frente que se abría en loto húmedo.
En chillido sin fin se abría la floresta
al airado redoble en flecha y muerte.
¿No se apresura tal vez su fría mirada
sobre la garza real y el frío tan débil
del poniente, grito que ayuda la fuga
del dormir, llama fría y lengua
alfilereada?
.................................................... 
Así el espejo averiguó callado,
así Narciso en pleamar fugó sin alas.


("Muerte de Narciso")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jorge Luis Borges

"Una rosa y Milton"


De las generaciones de las rosas
Que en el fondo del tiempo se han perdido
Quiero que una se salve del olvido,
Una sin marca o signo entre las cosas
Que fueron. El destino me depara
Este don de nombrar por vez primera
Esa flor silenciosa, la postrera
Rosa que Milton acercó a su cara,
Sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
O blanca rosa de un jardín borrado,
Deja mágicamente tu pasado
Inmemorial y en este verso brilla,
Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.




Las plazas agravadas por la noche sin dueño
Son los patios profundos de un árido palacio
Y las calles unánimes que engendran el espacio
Son corredores de vago miedo y de sueño.

(La noche cíclica)



"El enamorado"

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lamparas y la linea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persepolis y Roma y que una arena
sutil midio la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Solo tu eres. Tu, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.



* * * * * * * * * * * * *

Pablo Neruda

Empujado por los designios de la tierra,
como una ola en el mar, hacia ti va mi cuerpo
y tú en tu carne encierras las pupilas sedientas
con que miraré cuando estos ojos que tengo
se me llenen de tierra.

("Amiga no te mueras")



Hemos perdido aun este crépusculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

("Poema 10")



Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

("Si tú me olvidas")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Nicolás Guillén

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.

("Balada de los dos abuelos")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * *