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jueves, 30 de diciembre de 2010

Tiempo de conejos


Un año más está llegando a su fin y como de costumbre, lo vemos partir con una mezcla de tristeza y regocijo. Por alguna razón inexplicable, que contradice nuestra experiencia vital, guardamos la candida esperanza de que nuestras vidas cambiarán radicalmente con los primeros minutos de Enero, y que los días finales del año, sepultaran en retirada todo lo desagradable, aberrante o nocivo que haya legado su temporada a nuestras vidas.

Todos sabemos que no es así, que la vida no se mide en periodos de trescientos sesenta y cinco dias; mas la ilusión resulta con frecuencia, si no el único, al menos el más efectivo de todos los remedios contra la tristeza y es por ello que la esperanza es, de todos los sentimientos humanos, el último en ceder al golpe de las vicisitudes.

El año que comienza está simbolizado en la astrología oriental por la figura de un conejo blanco. Se trata de un año Ying, un período ideal para las buenas obras, para la paz y la distensión, para la amistad, la bondad y el amor. Es esto, precisamente, lo que quiero desearles a todos, en todas las épocas, sin importar si el año es Ying o Yang, bisiesto o siniestro, solar o lunar... No importa donde estés, donde naciste, cual tu idioma, tu nombre, tu sexo, raza o religión. A cada persona que lea esta nota, quiero desearle toda la felicidad que merece, por el simple hecho de ser humano.

Ya no sé cuantas veces, he tomado la firme decisión de cerrar esta página. No se trata, como he tenido el desacierto de asegurar, a todo aquel que me ha inquirido acerca de las causas de mi largo silencio; de un problema de unicornio perdido, como magistralmente describiera Silvio Rodriguez la perdida de inspiración. Mi musa siempre ha estado en libertad de visitarme cuando mejor le place y es por eso que siempre regresa a mi lado. Se trata, simplemente, de que mi vida ha cambiado y no logro apartar mi atencion de su lado material. Ya sea para bien o para mal, no tengo voluntad de dotar a mi mundo espiritual de una residencia en la tierra.

Por ahora solo resta agradecer, a todos los visitantes de este blog, la simpatía, la amistad, el sosten y aquella particula de su alma, que cada uno de ustedes legó a mis versos, con su lectura. La mayor virtud que ha tenido este espacio, ha sido la de aunar de alguna manera nuestras vidas y hacerlos a ustedes parte de mí, tal como yo he pasado a ser parte de cada uno de ustedes, de sus sentimientos, vivencias e ilusiones.

Que este año que comienza, sirva de crisol para la materialización de todos vuestros sueños, por fantásticos e irrealizables que parezcan.

Que no les falte la alegria, el calor y el sustento.

Que no les falte nunca el apoyo de una mano amiga.

Sobre todas las cosas, que no les falte amor.

Feliz Año Nuevo.

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Mis raices

A donde van ahora mismo estos cuerpos que no puedo nunca dejar de alumbrar...

Silvio Rodriguez

Jose Marti

Subita de un salto arranca,
hurtase, se quiebra, gira;
abre en dos la cachemira,
ofrece la bata blanca.

("La bailarina española")



Yo vengo de todas partes
y hacia todas partes voy,
arte soy entre las artes
y en los montes, monte soy.

("Versos sencillos")



El amor, madre, a la patria,
no es el amor ridiculo a la tierra,
ni a la hierba que pisan nuestras plantas;
es el odio invencible a quien la oprime,
es el rencor eterno a quien la ataca...

("Abdala")


Mirame, madre, y por tu amor no llores.
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas tu mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen entre espinas flores.


(Carta a Leonor Pérez desde el presidio de Isla de Pinos
el 28 de agosto de 1870)

* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jose Lezama Lima

Dánae teje el tiempo dorado por el 
Nilo 
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro
nevaban.
Era el círculo en nieve que se abría.
Mano era sin sangre la seda que
borraba
la perfección que muere de rodillas
y en su celo se esconde y se divierte.
Vertical desde el mármol no miraba
la frente que se abría en loto húmedo.
En chillido sin fin se abría la floresta
al airado redoble en flecha y muerte.
¿No se apresura tal vez su fría mirada
sobre la garza real y el frío tan débil
del poniente, grito que ayuda la fuga
del dormir, llama fría y lengua
alfilereada?
.................................................... 
Así el espejo averiguó callado,
así Narciso en pleamar fugó sin alas.


("Muerte de Narciso")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jorge Luis Borges

"Una rosa y Milton"


De las generaciones de las rosas
Que en el fondo del tiempo se han perdido
Quiero que una se salve del olvido,
Una sin marca o signo entre las cosas
Que fueron. El destino me depara
Este don de nombrar por vez primera
Esa flor silenciosa, la postrera
Rosa que Milton acercó a su cara,
Sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
O blanca rosa de un jardín borrado,
Deja mágicamente tu pasado
Inmemorial y en este verso brilla,
Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.




Las plazas agravadas por la noche sin dueño
Son los patios profundos de un árido palacio
Y las calles unánimes que engendran el espacio
Son corredores de vago miedo y de sueño.

(La noche cíclica)



"El enamorado"

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lamparas y la linea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persepolis y Roma y que una arena
sutil midio la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Solo tu eres. Tu, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.



* * * * * * * * * * * * *

Pablo Neruda

Empujado por los designios de la tierra,
como una ola en el mar, hacia ti va mi cuerpo
y tú en tu carne encierras las pupilas sedientas
con que miraré cuando estos ojos que tengo
se me llenen de tierra.

("Amiga no te mueras")



Hemos perdido aun este crépusculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

("Poema 10")



Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

("Si tú me olvidas")


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Nicolás Guillén

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.

("Balada de los dos abuelos")


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