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viernes, 25 de junio de 2010

Corazón hidalgo

Caspar David Friedrich, "Caminante de cara a la niebla"



Ayer mi corazón invicto era la rosa,

La estrella tutelar de este azaroso vuelo,

Gota en el mar fluctuante de las horas,

Donde navega el alma, exenta de recelos.


Ayer tenía pasos para forjar caminos,

La tierra en su extensión era mi reino,

Mi supremo ideal un sentimiento, mi credo

Una ilusión, la mano de un amigo.


La vida era canción desde la madrugada,

Donde el tozudo amor mentía su secuela,

Hidalgo errante, sin alforja, ni espada,

Melenudo caudillo de la primavera.


Así me sorprendió la noche en la ribera,

Agonizante sol sin tierra, ni destino,

Antro emitente de exultante fiera,

Angel de negra entraña y lacerante edicto.


Ayer tenía brazos para embestir molinos,

Hoy reclaman las piedras su lugar en mis huesos.

Si no tu amanecer, al menos tu recuerdo,

Me ayudará a ser fiel a todo cuanto he sido.


Venga tu luz a mi ventana sin tristeza,

Venga tu noble corazón en vuelo algido,

Si una gaviota cruza el horizonte y rompe

El sello arcano de las almas a cuyo amparo vivo.





Celine Dion et Garou, "Sous le vent"

lunes, 21 de junio de 2010

Tsoi




Alguna vez me reí de tu voz...
Soñoliento martillo en
La cantera del viento,

Manantial de agua amarga
Para lavar heridas sin historia,
Sobre cuerpos mutilados, sin nombre.

Sobre cuerpos heridos y muertos,
Donde mil corazones amaron sin gloria,
Hasta el día crucial en que tu voz cansada
Les dió lágrima y nicho en mi memoria.

Un instante después nació el verano,
En la entraña armilar de este hormiguero.

Un segundo más tarde era la noche
De la cual exigiste vocación y derecho,

Para dejar nuestra ilusión hastiada de
Verdades, que no buscan respuesta a
Tus preguntas, sobre la faz rendida de esta
Esfera, donde tu voz aún rompe la bruma.



Victor Tsoi, "Una estrella llamada Sol"





miércoles, 16 de junio de 2010

Desde que tú eres primavera

Jeffrey G. Batchelor, "Dreaming Venus"


Mirandonos de frente,

La vida guarda un poco de los dos

En cada herida.


Las serpientes clausuran

Las puertas de la luz, cuando en

Tus ojos llueve,


Desisten, los minutos, de

Ser tiempo, si el día echa raíz en

Tu tristeza,


Mas, yo recuerdo aquel pesar, que

Inutilmente busca tu silencio, disfrazando de

Espera la admonición de esta caricia,


Yo sé que nunca volvería a ser sonrisa la

Mañana, si en pos de mi pesar nacen las

Horas más inciertas.


Cada instante de ti es un grano fugáz de

Universo rendido, donde atado de ansias

Cabe el mundo.


Cada palabra dicha entre los dos es el

Sustento, que adherido a mis plantas

Semeja un continente.


Una trinchera abierta a nuevas luchas

Sin destino, donde la tierra vuelva a ser

Una esfera desierta,


Donde la vida intente revivir

El hombre que yo soy,

Desde que tú eres primavera.


martes, 1 de junio de 2010

El poeta

Petr Ivanovich Sokolov, "Dedalo pone las alas a Icaro"


Si sientes que de mi alma

Nace un río, tu alma sueña.


De mi mortal presencia,

Se han burlado las rosas.


Hacedor soy, de quimeras,

Como en la mar, la espuma;

Penitente de un mundo de

Ávidas pupilas, nutrido de dolor

Como las flores tiernas.


El eco de la lluvia, revive en

Mis entrañas los tulipanes regios,

Me lleva a la garganta de

Todos los ríos, que a la luz de

Un postrero universo laten.


Mi voz se expande al viento

En una rebanada de guirnaldas

Soberbias, al suspiro crucial de

Hojas yertas, que coronan de

Angustia las aguas estivales.


Soy retador del tiempo y

El olvido, patriarca de

La aurora, que ha moldeado

Mis pasos. Si estallo aquí,

Soy lluvia, susurro allá y soy

Viento; si la noche me acoge,

Me encierro en sus sombras y

Hago vibrar su voz de

Corazones fieros.


Puedo trocar en lírio, el

Burdo laberinto de todos los

Deseos, maldecidos e inciertos.


Puedo engendrar la vida en

Dos palabras mudas, cual fuegos

Que se abren al pie de las tinieblas.


La angustia es la divisa, que

Enarbolo en silencio, cuando en

Un coro altivo, cantan todas las voces.


Refugio en la ribera de muchas

Tardes grises, mas allá del

Reino celeste de las aves.


Soy querubín de viento,

Al golpe de la luz herido,

Margen y ruta en el camino,

Fauno voráz y tierno...


No detendrás mi pluma,

Ni con el beso ardiente,

Ni la caricia amiga,

Ni la mortal simiente.


Canta en mi ser la vida que

He perdido, horadando por

Siglos de amor y primaveras,

La caverna de sueños, donde

Acunan su gloria, contra viento y

Marea, mi mundo y sus razones.


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Mis raices

A donde van ahora mismo estos cuerpos que no puedo nunca dejar de alumbrar...

Silvio Rodriguez

Jose Marti

Subita de un salto arranca,
hurtase, se quiebra, gira;
abre en dos la cachemira,
ofrece la bata blanca.

("La bailarina española")



Yo vengo de todas partes
y hacia todas partes voy,
arte soy entre las artes
y en los montes, monte soy.

("Versos sencillos")



El amor, madre, a la patria,
no es el amor ridiculo a la tierra,
ni a la hierba que pisan nuestras plantas;
es el odio invencible a quien la oprime,
es el rencor eterno a quien la ataca...

("Abdala")


Mirame, madre, y por tu amor no llores.
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas tu mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen entre espinas flores.


(Carta a Leonor Pérez desde el presidio de Isla de Pinos
el 28 de agosto de 1870)

* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jose Lezama Lima

Dánae teje el tiempo dorado por el 
Nilo 
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro
nevaban.
Era el círculo en nieve que se abría.
Mano era sin sangre la seda que
borraba
la perfección que muere de rodillas
y en su celo se esconde y se divierte.
Vertical desde el mármol no miraba
la frente que se abría en loto húmedo.
En chillido sin fin se abría la floresta
al airado redoble en flecha y muerte.
¿No se apresura tal vez su fría mirada
sobre la garza real y el frío tan débil
del poniente, grito que ayuda la fuga
del dormir, llama fría y lengua
alfilereada?
.................................................... 
Así el espejo averiguó callado,
así Narciso en pleamar fugó sin alas.


("Muerte de Narciso")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jorge Luis Borges

"Una rosa y Milton"


De las generaciones de las rosas
Que en el fondo del tiempo se han perdido
Quiero que una se salve del olvido,
Una sin marca o signo entre las cosas
Que fueron. El destino me depara
Este don de nombrar por vez primera
Esa flor silenciosa, la postrera
Rosa que Milton acercó a su cara,
Sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
O blanca rosa de un jardín borrado,
Deja mágicamente tu pasado
Inmemorial y en este verso brilla,
Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.




Las plazas agravadas por la noche sin dueño
Son los patios profundos de un árido palacio
Y las calles unánimes que engendran el espacio
Son corredores de vago miedo y de sueño.

(La noche cíclica)



"El enamorado"

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lamparas y la linea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persepolis y Roma y que una arena
sutil midio la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Solo tu eres. Tu, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.



* * * * * * * * * * * * *

Pablo Neruda

Empujado por los designios de la tierra,
como una ola en el mar, hacia ti va mi cuerpo
y tú en tu carne encierras las pupilas sedientas
con que miraré cuando estos ojos que tengo
se me llenen de tierra.

("Amiga no te mueras")



Hemos perdido aun este crépusculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

("Poema 10")



Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

("Si tú me olvidas")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Nicolás Guillén

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.

("Balada de los dos abuelos")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * *