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viernes, 30 de mayo de 2008

Donde quiera que estés

Mi memoria no evoca el color de tus ojos cuando veo latir en la brisa la promesa de un sueño.

Tu imagen no es en mi aquel aluvión de sensaciones que desboca su torrente en la región más agreste del alma. Tu voz no es la antesala de un suspiro abisal que apague todas las estrellas, la llama de un candil que derrote la penumbra con su luz mancillada de ángeles o insectos.

Tu milagro es tan solo la sombra de un deseo crucial que retrata en mis noches tu certeza, es la brisa que insiste en repetir tu nombre cuando una lágrima dibuja laberintos de sangre vegetal sobre el desierto de una letra, es capricho que deambula indolente sobre la faz transida del espejo martillando en mis horas la belleza exhultante de un reproche.

Mis manos no recuerdan la voluntad de tus caricias, la devoción con que mis dedos te liberan de lazos tropezando a hurtadillas en la sinuosidad de tu silueta, atrapados en la red de tus cabellos perfumados de selva, dormidos de placer muy cerca de tus ojos donde la luna dibuja desde siempre mis ansias sin preguntar al tiempo tu posible destino.

No eres la piedra angular de mi universo, no eres la silla capital de mi cadalso, mis horas ruedan sin saber de tu euforia o tu pesar en pos de un nuevo sol o un nuevo ocaso...

Pero no se vivir sin tu misterio, sin tus sueños que acusan tu ausencia entre mis brazos, sin los gritos de tu alma prendidos en las ramas del viento, sin la sonrisa amiga que me das cuando el insomnio es grato.

Hincha tus velas en pos de un nuevo océano o deja que tu ancla funda su vientre en mis corales; donde quiera que estés llenarás mi recuerdo con la virtud ferviente de tus cálidos mares.

miércoles, 28 de mayo de 2008

El tiempo

Tiempo… Si pudiera decirte que el tiempo es mi estigma, una reminiscencia gris donde mis sueños dilatan su agonia, jugando a sostener la utopia virtual de tu existencia.

He cometido el pecado capital de materializarme y dejar que la bruma se traguen sin dolor mis ultimos destellos.

Tu alma feraz sigue trenzando rutas inescrutables en mi fantasia y colma con delirio mis segundos indiscretos, mas no se como decir aquello que no tiene paralelos en tu mundo, aquel donde la lluvia es un milagro azul saturado de imagenes ebrias de promesas, aquel donde las horas arriban a morir en la inmensidad de ese hechizo que solo puede hallar su fragua entre tus lucidos preceptos...

Derrotado de tiempo me sumerjo en tu abrazo, mas no puedo ocultar el lastre mortal que han dejado las horas en mi latiente estela.

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Mis raices

A donde van ahora mismo estos cuerpos que no puedo nunca dejar de alumbrar...

Silvio Rodriguez

Jose Marti

Subita de un salto arranca,
hurtase, se quiebra, gira;
abre en dos la cachemira,
ofrece la bata blanca.

("La bailarina española")



Yo vengo de todas partes
y hacia todas partes voy,
arte soy entre las artes
y en los montes, monte soy.

("Versos sencillos")



El amor, madre, a la patria,
no es el amor ridiculo a la tierra,
ni a la hierba que pisan nuestras plantas;
es el odio invencible a quien la oprime,
es el rencor eterno a quien la ataca...

("Abdala")


Mirame, madre, y por tu amor no llores.
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas tu mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen entre espinas flores.


(Carta a Leonor Pérez desde el presidio de Isla de Pinos
el 28 de agosto de 1870)

* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jose Lezama Lima

Dánae teje el tiempo dorado por el 
Nilo 
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro
nevaban.
Era el círculo en nieve que se abría.
Mano era sin sangre la seda que
borraba
la perfección que muere de rodillas
y en su celo se esconde y se divierte.
Vertical desde el mármol no miraba
la frente que se abría en loto húmedo.
En chillido sin fin se abría la floresta
al airado redoble en flecha y muerte.
¿No se apresura tal vez su fría mirada
sobre la garza real y el frío tan débil
del poniente, grito que ayuda la fuga
del dormir, llama fría y lengua
alfilereada?
.................................................... 
Así el espejo averiguó callado,
así Narciso en pleamar fugó sin alas.


("Muerte de Narciso")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jorge Luis Borges

"Una rosa y Milton"


De las generaciones de las rosas
Que en el fondo del tiempo se han perdido
Quiero que una se salve del olvido,
Una sin marca o signo entre las cosas
Que fueron. El destino me depara
Este don de nombrar por vez primera
Esa flor silenciosa, la postrera
Rosa que Milton acercó a su cara,
Sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
O blanca rosa de un jardín borrado,
Deja mágicamente tu pasado
Inmemorial y en este verso brilla,
Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.




Las plazas agravadas por la noche sin dueño
Son los patios profundos de un árido palacio
Y las calles unánimes que engendran el espacio
Son corredores de vago miedo y de sueño.

(La noche cíclica)



"El enamorado"

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lamparas y la linea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persepolis y Roma y que una arena
sutil midio la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Solo tu eres. Tu, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.



* * * * * * * * * * * * *

Pablo Neruda

Empujado por los designios de la tierra,
como una ola en el mar, hacia ti va mi cuerpo
y tú en tu carne encierras las pupilas sedientas
con que miraré cuando estos ojos que tengo
se me llenen de tierra.

("Amiga no te mueras")



Hemos perdido aun este crépusculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

("Poema 10")



Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

("Si tú me olvidas")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Nicolás Guillén

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.

("Balada de los dos abuelos")


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