Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

lunes, 1 de diciembre de 2008

La eternidad

Gustav Klimt "El beso"



Un día van a perecer todos los nombres

De las gigantes glorias y sublimes intentos,

Alguna noche partirá, en pos de su infinito, cada sueño

Y de un beso gentil será la aurora imagen.


No existirá en la luz de tu recuerdo

La más livida huella de mi hechizo,

No arrancarán mis labios a tu alma un suspiro

Y será tu ilusión el sueño de una estrella.


Una noche sin fin será mi pensamiento

Particula inasible de un espacio insurgente,

Narciso irregular revertido en su imagen,

Burda nota discordante atrapada en su estela.


Si algún día recuerdas mi amor

Siente que el tiempo escapa

Como grano inasible de roca entre tus dedos;

Devuelve a mi sonrisa el baluarte de tus labios,

Desboca en mi las ansias que tu deseo engendra

En este instante que sin tregua labra el tiempo

En mi nostalgia.

Vive.

Siente que mi alma existe.

Retorna a mi ribera.

jueves, 4 de septiembre de 2008

La Habana esta noche

Servando Cabrera Moreno. "Habanera Primaveral"


Cubano de afuera,

Cubano sin cielo y sin brazos,

Si vas esta noche a La Habana

Apréstate a llorar un llanto amargo.


¿Dónde está la pasión de los días sin nubes?

¿Dónde, la esbelta palma junto al Martí gallardo?

Despojado está El Prado de su sombra apacible

Despojada va el alma de su recuerdo arcano.


¡Ay, mi ciudad sublime!, de techos encarnados,

De vitrales gentiles en las aguas de Mayo.

¿Qué huracán ha quebrado tu corazón de reina?

¿A dónde ha desterrado tu candidez de antaño?


Érase una muchacha de dignidad serena

Y las manos del tiempo la hicieron risa y canto,

Soberana del mar y del cielo diadema,

Asombro del viajero y de sus pies descanso.


Érase un corazón rutilante y sediento

Y de su propia entraña el dolor engendrado

Arrebató de un golpe su altivez cimera

Y desolado y frío le ha arrojado en el fango.


Desgarrado y despierto desemboco en tus calles

Donde el silencio cubre las tardes con su manto.

Ya no estalla el batá coronado de selvas,

Ni la guitarra entona tu tropical encanto.


¿Cómo vivir sin ti, tan sepultada y yerta?

¿En donde hallar amor para seguirte amando?


La palabra del dia:

angustia.

(Del lat. angustĭa, angostura, dificultad).

1. f. Aflicción, congoja, ansiedad.

2. f. Temor opresivo sin causa precisa.

3. f. Aprieto, situación apurada.

4. f. Sofoco, sensación de opresión en la región torácica o abdominal.

5. f. Dolor o sufrimiento.

6. f. náuseas (gana de vomitar). U. solo en sing.

7. f. p. us. Estrechez del lugar o del tiempo.


jueves, 28 de agosto de 2008

Queremos libertad


Hoy no hablare de sentimientos gratos, hoy es un dia de indignacion y pena, una vez mas se ha pisoteado impunemente la dignidad humana, se ha puesto una mordaza negra sobre la boca que intenta gritar nuestras verdades y una venda afin sobre los ojos de todos los que asisten a esa farsa cruzados de brazos.

El musico cubano Gorki Aguila espera la hora de comparecer ante un tribunal en La Habana sin cargos manifiestos, por el simple delito de decir.

¿Hasta cuando habremos de soportar la necedad de regimenes absurdos que tratan de eternizar su poder obligando a sus pueblos al silencio? ¿Cuántas generaciones de artistas han visto morir sus ilusiones en medio de represion y censuras?

Es hora ya de que comprendan que el intento de amordazar al arte es similar a la actitud de aquel que intenta aprisionar el fuego y esta igualmente condenado al fracaso. Ni la prision mas hostil, ni el exilio, ni las amenazas haran callar la voz de tantos corazones sedientos de libertad y justicia.

Hermano Gorki, no estas solo, nuestra voz tambien esta contigo.


Si alguna vez te vi con los ojos cerrados,
Golpeando el barro innoble de mi hastio,
Pidiendo a gritos la absolucion de tantos sueños
Que no saben decir su agonia austeramente;
Vi esfumarse la noche deshojando mi lira,
Que se quiebra cargada de inocuo lirismo
Y supe que tus sueños son los mios
Porque el tiempo reclama nuestra voz
En tu trinchera.


La palabra del dia:

represión.

(Del lat. repressĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de represar.

2. f. Acción y efecto de reprimir.

3. f. Acto, o conjunto de actos, ordinariamente desde el poder, para contener, detener o castigar con violencia actuaciones políticas o sociales.

4. f. En el psicoanálisis, proceso por el cual un impulso o una idea inaceptable se relega al inconsciente.


martes, 19 de agosto de 2008

"Hagase la luz" - dijo El Verbo - y se sumio en largo sueño... y aqui quedamos nosotros, simples mortales, vastagos cautivos de angeles y demonios, tratando de componer la luz de aquellos infimos retazos de verdad que nos deja el amor.


Reunidos en la premura de una letra,
donde la excenta faz de un desengaño
ignora los silencios
- tantos silencios –
tu resaca resbala entre mis piedras
de innato desacierto.
Inmune y vivaz como los ecos vivos
que tu entraña enajena en la premisa de este abrazo,
perdura mi alma latiendo entre tus lazos,
prisionera de ti,
feliz de ser mas libre.

miércoles, 18 de junio de 2008

Preguntale al viento


Rene Magritte, La Chateau des Pyrenees


Preguntale al viento
Que desata en las noches esta pasion claustrada.
Preguntale a los dias en que sueño despierto
Tu regreso imposible.

Mi corazon castiga sin tregua los intentos
De decir alguna vez te quiero, sin ambages,
Sin agonia gris devorando mis huesos,
Cincelando en las notas insensibles del agua
Un reproche inaudible y sediento
Como mi alma.

Algun dia sabras con que furor persigo
Esa imagen latente, inaudita, acerante,
Capricho azul de un paraiso en mi desierto,
Dulce voz que me embriaga irresistible,
Que enamora, que seduce indulgente
En su hechizo mi voluntad sin dueño,
Enemiga feraz de aquel silencio que cobija
En su seno la luz mas negra de mi estrella
Y grita, como ave herida que devora la noche
Rompiendo alas en las grietas del cielo.

Preguntale a los dias
Que pintan mis ma
ñanas del color de tus ojos.

Preguntale al viento.

viernes, 30 de mayo de 2008

Donde quiera que estés

Mi memoria no evoca el color de tus ojos cuando veo latir en la brisa la promesa de un sueño.

Tu imagen no es en mi aquel aluvión de sensaciones que desboca su torrente en la región más agreste del alma. Tu voz no es la antesala de un suspiro abisal que apague todas las estrellas, la llama de un candil que derrote la penumbra con su luz mancillada de ángeles o insectos.

Tu milagro es tan solo la sombra de un deseo crucial que retrata en mis noches tu certeza, es la brisa que insiste en repetir tu nombre cuando una lágrima dibuja laberintos de sangre vegetal sobre el desierto de una letra, es capricho que deambula indolente sobre la faz transida del espejo martillando en mis horas la belleza exhultante de un reproche.

Mis manos no recuerdan la voluntad de tus caricias, la devoción con que mis dedos te liberan de lazos tropezando a hurtadillas en la sinuosidad de tu silueta, atrapados en la red de tus cabellos perfumados de selva, dormidos de placer muy cerca de tus ojos donde la luna dibuja desde siempre mis ansias sin preguntar al tiempo tu posible destino.

No eres la piedra angular de mi universo, no eres la silla capital de mi cadalso, mis horas ruedan sin saber de tu euforia o tu pesar en pos de un nuevo sol o un nuevo ocaso...

Pero no se vivir sin tu misterio, sin tus sueños que acusan tu ausencia entre mis brazos, sin los gritos de tu alma prendidos en las ramas del viento, sin la sonrisa amiga que me das cuando el insomnio es grato.

Hincha tus velas en pos de un nuevo océano o deja que tu ancla funda su vientre en mis corales; donde quiera que estés llenarás mi recuerdo con la virtud ferviente de tus cálidos mares.

miércoles, 28 de mayo de 2008

El tiempo

Tiempo… Si pudiera decirte que el tiempo es mi estigma, una reminiscencia gris donde mis sueños dilatan su agonia, jugando a sostener la utopia virtual de tu existencia.

He cometido el pecado capital de materializarme y dejar que la bruma se traguen sin dolor mis ultimos destellos.

Tu alma feraz sigue trenzando rutas inescrutables en mi fantasia y colma con delirio mis segundos indiscretos, mas no se como decir aquello que no tiene paralelos en tu mundo, aquel donde la lluvia es un milagro azul saturado de imagenes ebrias de promesas, aquel donde las horas arriban a morir en la inmensidad de ese hechizo que solo puede hallar su fragua entre tus lucidos preceptos...

Derrotado de tiempo me sumerjo en tu abrazo, mas no puedo ocultar el lastre mortal que han dejado las horas en mi latiente estela.

jueves, 10 de abril de 2008

La ciudad tardía

Roman Kadaria. Sin titulo



I

Ya retorna el pequeño de la espuma a la orilla,
Sigue su paso de alcanfor en calle de madera;
Resonancia de tiempo recluido y sediento
Junto a la plaza antigua que avizora El Padre.

Trueca su ovillo de hojas tiernas en piedras de ultramar
Y adorna un águila de procesión adusta,
Lo sabe bien el sueño ecuestre de su estípite,
Coronación de glorias en todas las edades,
Ruinosas alas de papel volcadas
Bajo el muro de un lamento,
Quebrada flor de argucias venideras,
Diosa de pan que ha devorado rostros en la arcilla
Sin dolor de la mies,
Ni escarcha en la caricia.

Tornase el loco astuto de vuelta a su recuerdo,
Trasciende el cuerpo un salto en el portón de marras;
Caminillo de reyes entre marino y prócer
Impone El Padre lúcidos dilemas
Y torna al meridiano cielo de sus palmas.

El juez, de cara al mar, sigue su ronda incierta
De cavilar razones desoyendo al infante.
Tiene el menor un sitio que en su celo esconde
Y no confiesa
Al amado genio de la piedra,
Ni al secular titán de séquito nefasto.

Aguardan su minuto, bajo el vitral del coro,
Los enigmas voraces de arcaicas letanías;
Guarda el reloj un verbo cruel entre sus cuerdas,
Burda alusión a un desenlace de tricornios,
Regio quitrín, presupone un corcel,
Abanico floral, destrona un vals dormido
Que reposa sus ansias en el escote ibérico.
Estrellamar ruinosa, rompe un sitio en la fragua
Retraída en la fe lunar que agita los designios.

La mágica esperanza que por azar perece
Y al castigar aquel intento errático vacila,
Ruge a la par del rígido pontífice,
Incitante juglar del verbo ignominioso,
Epitafio plural de un osario en La Espada
Que inocente castiga la paz de su escritura.

El de la cruz marcial,
Guardián de yelmo argenté y alabarda enhiesta,
Presume del crisol estoico de su gloria.
La corona enfilada abisma en su blasón,
Le duele ya su brillo bajo este sol de encanto,
Ya le recita el tiempo en declinar de auroras,
Fogosa miel de caña le desdice,
Lirismo de estridente beso al pie del monte,
Le retira a su manto de sueño palaciego.

Diadema en la guirnalda de monarcas arbóreos,
La sed de rostro sutil,
Intenta una agonía en público y deserta;
Voz de la mar feraz, ya no encierra en la ola
Algo más que un deseo,
Destrona de su manto la pérfida gaviota,
Rizo esotérico de incauta primavera.


Al maestro del siglo,
Al de escasa presencia entre nieves de acanto,
Erosiona en su verbo sentencias de abolengo.
Reunida está su estirpe en las calles del viento,
En el templo armonioso de la Virgen del Puerto.

Estridente tambor, mezcla la cruz al rito de la selva,
Torna luz en su voz ignotos peregrinos.
Cada palmo en la alcoba,
Cual imagen crucial de reflejo historiado;
Es carbón de castigo,
Es tráfico inefable de aberrante estela,
Perverso corazón que desespera en el sigilo
De una orgía frustrada entre pechos de ébano.


II


Si regresa la noche,
En si ciclo anular de claustrada quimera,
El maestro perdido
Ya no desboca el mito de su estrofa ilegible.

Sediciosa, la luna,
Inclina en balaustrada y pórtico un deseo.
Su tristeza de paño, tejida por lisonja,
Suele torcer la nota más viva en la campana.
Acurruca un minuet de paso álgido
Cuando el viento fascina en la explosión cimera y
El duende que despierta al canto de la noche y
Oculta en cada casa una luz a intramuros
Se arroja trasquilado a la calle desierta.

Seráficos maitines claman por su paso
Allí, donde la luz cedió en pregones la mañana.
Si persigues su ruta, donde el amor vacila,
Sucumbe a la nostalgia un eco amigo en la ribera;
Farolillos de agua,
Querubines sedientos de cada nuevo Mayo,
Reflejos de un abrazo de lamento abisal,
Así como El Sublime inspira los intentos,
Declina sin oprobio nuevas agonías,
Así se pudre en tul su catedral de olvido
Cuando la vida evoca toda asidua certeza,
Devorado papel en odres de agua viva y
Alma de rustica madera.


Si regresa la noche,
Insípido argumento que la sal rescata,
Invierte de la bruma frenéticos legados,
Perjura por su nombre en proscrita alacena
Confesiones de amor a pecho abierto,
Reductos de un apócrifo marasmo,
Marioneta prensil que se destoca y
Llora la ilusión del párroco en su mitra.
Lívida fe causal,
Asidua en la amalgama de siniestros acuerdos,
Evitables perfiles que la sombra enajena,
Heráldica nostalgia y, en saturado vuelo,
Un grito que fascina de regreso al fastuoso,
Al otrora inquietante desliz de
Una ciudad tardía.

Link Within

Related Posts with Thumbnails

Mis raices

A donde van ahora mismo estos cuerpos que no puedo nunca dejar de alumbrar...

Silvio Rodriguez

Jose Marti

Subita de un salto arranca,
hurtase, se quiebra, gira;
abre en dos la cachemira,
ofrece la bata blanca.

("La bailarina española")



Yo vengo de todas partes
y hacia todas partes voy,
arte soy entre las artes
y en los montes, monte soy.

("Versos sencillos")



El amor, madre, a la patria,
no es el amor ridiculo a la tierra,
ni a la hierba que pisan nuestras plantas;
es el odio invencible a quien la oprime,
es el rencor eterno a quien la ataca...

("Abdala")


Mirame, madre, y por tu amor no llores.
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas tu mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen entre espinas flores.


(Carta a Leonor Pérez desde el presidio de Isla de Pinos
el 28 de agosto de 1870)

* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jose Lezama Lima

Dánae teje el tiempo dorado por el 
Nilo 
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro
nevaban.
Era el círculo en nieve que se abría.
Mano era sin sangre la seda que
borraba
la perfección que muere de rodillas
y en su celo se esconde y se divierte.
Vertical desde el mármol no miraba
la frente que se abría en loto húmedo.
En chillido sin fin se abría la floresta
al airado redoble en flecha y muerte.
¿No se apresura tal vez su fría mirada
sobre la garza real y el frío tan débil
del poniente, grito que ayuda la fuga
del dormir, llama fría y lengua
alfilereada?
.................................................... 
Así el espejo averiguó callado,
así Narciso en pleamar fugó sin alas.


("Muerte de Narciso")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jorge Luis Borges

"Una rosa y Milton"


De las generaciones de las rosas
Que en el fondo del tiempo se han perdido
Quiero que una se salve del olvido,
Una sin marca o signo entre las cosas
Que fueron. El destino me depara
Este don de nombrar por vez primera
Esa flor silenciosa, la postrera
Rosa que Milton acercó a su cara,
Sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
O blanca rosa de un jardín borrado,
Deja mágicamente tu pasado
Inmemorial y en este verso brilla,
Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.




Las plazas agravadas por la noche sin dueño
Son los patios profundos de un árido palacio
Y las calles unánimes que engendran el espacio
Son corredores de vago miedo y de sueño.

(La noche cíclica)



"El enamorado"

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lamparas y la linea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persepolis y Roma y que una arena
sutil midio la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Solo tu eres. Tu, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.



* * * * * * * * * * * * *

Pablo Neruda

Empujado por los designios de la tierra,
como una ola en el mar, hacia ti va mi cuerpo
y tú en tu carne encierras las pupilas sedientas
con que miraré cuando estos ojos que tengo
se me llenen de tierra.

("Amiga no te mueras")



Hemos perdido aun este crépusculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

("Poema 10")



Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

("Si tú me olvidas")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Nicolás Guillén

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.

("Balada de los dos abuelos")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * *