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jueves, 16 de agosto de 2007

La oración de hastío




















Salvador Dalí "Corpus Hipercubicus"


En la raíz de la fe está la creencia en algo que duramente comprendemos y cuya existencia en si misma está en contradicción con la mecánica de nuestras vidas.
Todo el que tiene fe alguna vez la habrá perdido, al ver sus sueños lacerados por la vulgaridad del mundo.
Quien tiene fe conoce cuanto dolor nos cuesta alimentar su fuego día a día y sabe que, a pesar de todo, es imposible vivir sin ella.



"La oración de hastío"

Si pintara la luz
un paisaje en mi alma,

refugiado en la sangre

de tanta tormenta;

ya no podré saber

porque los bosques lloran

su rendido silencio

de crisálida herida.

Si la faz renovada
de un tibio crescendo
alojara otra vez
en mi voz la caricia
ya no querré marchar
en pos de lo prohibido
lamentando el latir
de una lucha suicida.

La ira que no ignoro
puede hacerte imposible,
aún si regresaras
cautivo de la tierra.
Toda furia cabal
ahoga sus colores
y ya no se renueva
en la oración de hastío.

La tierra expone un ángel
para guardar silencio,
si en el sueño se arrastra
del grito a la promesa,
puedo hacerme sentir
cuanto encuentre apagado.
Cada tibia ilusión.
Todo golpe de guerra.

Su sentida nostalgia
evita los dilemas.
Cada mano impulsada
que intente arrebatarle
su cuenta musitada
de abalorios celestes,
no habrá de repetirse
manchada en su reflejo,
relatada en el agua
que oculte las cenizas.

Toda entrega oficial
guarda augurios de muerte,
de cautiva promesa
que cultiva una llama.
Perdona si este día,
como naufrago eterno,
te niego nuevamente
de regreso a mis ojos.
Perdona si te digo
que aún así puedo amarte
y que tu espectro guarda
toda esperanza cierta.

Es tan solo que estoy
quemándome en mi estrella
y avergüenzo mi rostro
en una lágrima estridente.

No me juzgues a mal.
También los bosques lloran.


La palabra del día: fe 1. (Del lat. fides).
f. En la religión católica, primera de las tres virtudes teologales, asentimiento a la revelación de Dios, propuesta por la Iglesia. || 2. Conjunto de creencias de una religión. || 3. Conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas. || 4. Confianza, buen concepto que se tiene de alguien o de algo. Tener fe en el médico. || 5. Creencia que se da a algo por la autoridad de quien lo dice o por la fama pública. || 6. Palabra que se da o promesa que se hace a alguien con cierta solemnidad o publicidad. || 7. Seguridad, aseveración de que algo es cierto. El escribano da fe. || 8. Documento que certifica la verdad de algo. Fe de soltería, de bautismo.

La frase del día: "El arte tiene mucho que aprender de la mística antigua y de sus símbolos" Isaac Bashevis Singer.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Patria

Zaida del Rio. Sin titulo

Dichoso el árbol que nunca fue plantado, aquel cuyas raices besan la tierra que dio a germinar su semilla. Ayende tus riberas, isla querida, me pregunto cuantas cosas he perdido con tu ausencia... La luna de enero sumergida entre los cerros, el canto azul del viento en los palmares, el trepidar de la lluvia que cae sobre los tejados ebrios de sol y resucita en el alma el perfume de mil flores sin nombre, la caricia que el mar aloja entre sus olas, sabor de estrellamar y peces en los labios, riachuelos del monte que no figuran en la madeja de los mapas, pero labran su cauce sin cesar en mi nostalgia; los sonidos de la noche, mezcla de líricos pregones, coro de pájaros silvestres, crujir de pasos en las calles empedradas de sueños, suspiros de amantes ocultos en la sombra y un corazón inabarcable latiendo sin cesar en la raiz de mi alma...


No es grato decir patria
cuando el tiempo reclama su faz
en otro espejo y aquella isla ignota,
que refugio callada entre
mis sueños tristes,
ya no agita su estampa
de penachos ardientes
al margen de otro invierno.

La selva canta en lo profundo,
herida en su misterio
de erotismo infinito.
Cada voz se hace eco
entre mis llagas,
cada beso sangrado en
una lagrima endurece,
lleva los pasos marcados de
latitud siniestra,
desnudos bajo el sol
como los juramentos.

Más allá de la rosa
se descubre tu rostro de
ternura acechante,
caracolillo húmedo que estampa
su inocencia en el agua y le sepulta,
clavel que tiembla ignoto
en el rocío de tu boca,
batir de alas blancas
muy dentro de la noche.
Todo aquello que el tiempo
rescata de tu aliento si te nombro
puede hacerte latir
encerrada en mi cuerpo.

Se que tu beso engaña,
que tu nostalgia agita
su gesto en cada hoguera;
tu silueta devuelve mi alma
a su raíz, cuece benévola
mi carne entre las piedras,
adornan infinitas, las aguas,
mi cabello y el verde agita
su libertad en la mirada
si te busco.

Lo que no existe apenas
puede ser redimible en tu semblante.
Un tibio corazón se agita en la maleza,
se refugia en la luz de un ángel sigiloso;
la noche ya no aísla
su tristeza en la llama,
cada rincón del agua
tiene un nombre indecible
y aquel canto perenne que denotas
y en la gris soledad
entona su amargura
puede explicar tu esencia
con más ardor que el verso.

Patria,
dulce mujer de encantos infinitos
corazón de la lluvia que tu rostro
embellece, reina del sol
que al despertar cautivas
erguida en el hechizo
ardiente de tus palmas.

Patria.
Tierra, madre, cuna, fragua.
Aliento indómito del monte en vela,
lengua de flores ebrias de fulgor,
hogar de pájaros sin sur
y primaveras fieras.

Cada vez que te nombro
se descubre una hoguera
donde se cuecen, turbias,
mil promesas de invierno.
La hora de partir
ya no sabe a milagro,
ya no hay gritos de feria
sobre la mar del puerto;
el corazón rescata
cuanto de ti he perdido,
tantos años de amarte
mordido en pleno centro.


La palabra del día: exilio. (Del lat. exilĭum).
m. Separación de una persona de la tierra en que vive. || 2. Expatriación, generalmente por motivos políticos. || 3. Efecto de estar exiliada una persona. || 4. Lugar en que vive el exiliado.

La frase del día: "Una idea que no es peligrosa no merece ser idea" Oscar Wilde

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Mis raices

A donde van ahora mismo estos cuerpos que no puedo nunca dejar de alumbrar...

Silvio Rodriguez

Jose Marti

Subita de un salto arranca,
hurtase, se quiebra, gira;
abre en dos la cachemira,
ofrece la bata blanca.

("La bailarina española")



Yo vengo de todas partes
y hacia todas partes voy,
arte soy entre las artes
y en los montes, monte soy.

("Versos sencillos")



El amor, madre, a la patria,
no es el amor ridiculo a la tierra,
ni a la hierba que pisan nuestras plantas;
es el odio invencible a quien la oprime,
es el rencor eterno a quien la ataca...

("Abdala")


Mirame, madre, y por tu amor no llores.
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas tu mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen entre espinas flores.


(Carta a Leonor Pérez desde el presidio de Isla de Pinos
el 28 de agosto de 1870)

* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jose Lezama Lima

Dánae teje el tiempo dorado por el 
Nilo 
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro
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alfilereada?
.................................................... 
Así el espejo averiguó callado,
así Narciso en pleamar fugó sin alas.


("Muerte de Narciso")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jorge Luis Borges

"Una rosa y Milton"


De las generaciones de las rosas
Que en el fondo del tiempo se han perdido
Quiero que una se salve del olvido,
Una sin marca o signo entre las cosas
Que fueron. El destino me depara
Este don de nombrar por vez primera
Esa flor silenciosa, la postrera
Rosa que Milton acercó a su cara,
Sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
O blanca rosa de un jardín borrado,
Deja mágicamente tu pasado
Inmemorial y en este verso brilla,
Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.




Las plazas agravadas por la noche sin dueño
Son los patios profundos de un árido palacio
Y las calles unánimes que engendran el espacio
Son corredores de vago miedo y de sueño.

(La noche cíclica)



"El enamorado"

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lamparas y la linea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persepolis y Roma y que una arena
sutil midio la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Solo tu eres. Tu, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.



* * * * * * * * * * * * *

Pablo Neruda

Empujado por los designios de la tierra,
como una ola en el mar, hacia ti va mi cuerpo
y tú en tu carne encierras las pupilas sedientas
con que miraré cuando estos ojos que tengo
se me llenen de tierra.

("Amiga no te mueras")



Hemos perdido aun este crépusculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

("Poema 10")



Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

("Si tú me olvidas")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Nicolás Guillén

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.

("Balada de los dos abuelos")


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