Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

martes, 27 de enero de 2015

El joven músico




El 11 de Abril de 1770, un joven austriaco de 14 años, se sentó en la escalinata de la Basílica de San Pedro y después de sacar una flauta del bolsillo interior de su chaqueta, se dio a la tarea de entonar, primero con pasmosa exactitud y luego agregando acordes de su propia inspiración, la pieza que acababa de ser interpretada en la Capilla Sixtina.
La pieza en si, consistía en un miserere compuesto especialmente por Gregorio Allegri para su Santidad el Papa Clemente XIV; la misma tenía carácter secreto, estaban prohibidas su copia y reproducción fuera del Vaticano y la partitura era celosamente guardada bajo llave por el Papa en persona después de cada misa.
Se dio la orden de arrestar al ladrón, la cual fue ejecutada de inmediato y unos minutos más tarde el truhán se hallaba en presencia del Sumo Pontífice.
A la pregunta de Clemente XIV acerca de las artimañas de las cuales se había valido el joven en cuestión para apropiarse de tan preciosa joya, aquel sonrió y con absoluta tranquilidad le respondió:
- He estado escuchando.
El Papa quedó maravillado por el colosal talento, la gracia y el donaire de aquel joven virtuoso y lo nombró Caballero de la Orden de La Espuela de Oro.
Haber sido condecorado por el Papa no causó al joven músico la más mínima impresión; él había aprendido a tocar el clavicordio a la edad de cuatro años, a los seis tocaba con insuperable destreza el violín y a los nueve años compuso su primera ópera. En el momento de su arribo a Roma, ya había tenido la oportunidad de maravillar con su arte a una parte considerable de las familias reales de Europa. A la edad de seis años había hecho gala de su arte ante la corte del emperador Maximiliano José II, en Múnich; un año más tarde, en Viena, se convirtió en la sensación del palacio de la emperatriz María Teresa y ese mismo año, en Versalles, causó la admiración de Luis XV.
Con los años, el talento y la fama del joven compositor fueron en constante ascenso. En el momento de su muerte, acaecida prematuramente, a la edad de 35 años; había llegado a componer 41 sinfonías, 61 divertimentos, serenatas y marchas, 22 óperas y un número incontable de misas y otras composiciones religiosas. Una buena parte de sus obras se perdió irrecuperablemente en la madeja de la historia; aquellas que han llegado hasta nuestros días constituyen uno de los pilares más altos de la cultura universal.
En este día, 27 de enero, toda la humanidad celebra el nacimiento de aquel joven músico. Su nombre es Wolfgang Amadeus Mozart.

3 comentarios:

  1. Me apasiona Mozart. Qué entrada tan bonita.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Compartimos esa pasión. Para componer un retrato cabal y exhaustivo de este gigante de las artes, sería preciso escribir muchos tomos. En el día de su natalicio yo quise rendirle homenaje a través de la anécdota que da inicio a esta nota, una de las más representativas de su personalidad. A los amantes de la historia del arte les recomiendo conocer más acerca de la vida y obra de este genio inaudito a través de la lectura de "La vida de Mozart" de Stendhal.

    ResponderEliminar
  3. Compartimos esa pasión. Para componer un retrato cabal y exhaustivo de este gigante de las artes, sería preciso escribir muchos tomos. En el día de su natalicio yo quise rendirle homenaje a través de la anécdota que da inicio a esta nota, una de las más representativas de su personalidad. A los amantes de la historia del arte les recomiendo conocer más acerca de la vida y obra de este genio inaudito a través de la lectura de "La vida de Mozart" de Stendhal.

    ResponderEliminar

Link Within

Related Posts with Thumbnails

Mis raices

A donde van ahora mismo estos cuerpos que no puedo nunca dejar de alumbrar...

Silvio Rodriguez

Jose Marti

Subita de un salto arranca,
hurtase, se quiebra, gira;
abre en dos la cachemira,
ofrece la bata blanca.

("La bailarina española")



Yo vengo de todas partes
y hacia todas partes voy,
arte soy entre las artes
y en los montes, monte soy.

("Versos sencillos")



El amor, madre, a la patria,
no es el amor ridiculo a la tierra,
ni a la hierba que pisan nuestras plantas;
es el odio invencible a quien la oprime,
es el rencor eterno a quien la ataca...

("Abdala")


Mirame, madre, y por tu amor no llores.
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas tu mártir corazón llené de espinas, piensa que nacen entre espinas flores.


(Carta a Leonor Pérez desde el presidio de Isla de Pinos
el 28 de agosto de 1870)

* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jose Lezama Lima

Dánae teje el tiempo dorado por el 
Nilo 
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro
nevaban.
Era el círculo en nieve que se abría.
Mano era sin sangre la seda que
borraba
la perfección que muere de rodillas
y en su celo se esconde y se divierte.
Vertical desde el mármol no miraba
la frente que se abría en loto húmedo.
En chillido sin fin se abría la floresta
al airado redoble en flecha y muerte.
¿No se apresura tal vez su fría mirada
sobre la garza real y el frío tan débil
del poniente, grito que ayuda la fuga
del dormir, llama fría y lengua
alfilereada?
.................................................... 
Así el espejo averiguó callado,
así Narciso en pleamar fugó sin alas.


("Muerte de Narciso")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Jorge Luis Borges

"Una rosa y Milton"


De las generaciones de las rosas
Que en el fondo del tiempo se han perdido
Quiero que una se salve del olvido,
Una sin marca o signo entre las cosas
Que fueron. El destino me depara
Este don de nombrar por vez primera
Esa flor silenciosa, la postrera
Rosa que Milton acercó a su cara,
Sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
O blanca rosa de un jardín borrado,
Deja mágicamente tu pasado
Inmemorial y en este verso brilla,
Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.




Las plazas agravadas por la noche sin dueño
Son los patios profundos de un árido palacio
Y las calles unánimes que engendran el espacio
Son corredores de vago miedo y de sueño.

(La noche cíclica)



"El enamorado"

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lamparas y la linea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persepolis y Roma y que una arena
sutil midio la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Solo tu eres. Tu, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.



* * * * * * * * * * * * *

Pablo Neruda

Empujado por los designios de la tierra,
como una ola en el mar, hacia ti va mi cuerpo
y tú en tu carne encierras las pupilas sedientas
con que miraré cuando estos ojos que tengo
se me llenen de tierra.

("Amiga no te mueras")



Hemos perdido aun este crépusculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

("Poema 10")



Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

("Si tú me olvidas")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Nicolás Guillén

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.

("Balada de los dos abuelos")


* * * * * * * * * * * * * * * * * * *