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lunes, 31 de agosto de 2009

El arte de la guerra

Pieter Brueghel el Viejo, "El triunfo de La Muerte"

No puede el ser humano subsistir sin imponer razones o dudosas verdades que pretendan anular los mas lúcidos dilemas. Por encima de todo, queremos hacer valer nuestra razón, sin detenernos a reflexionar una vez llegada la hora de asestar el primer golpe. Mas cada golpe engendra en si una herida y deja abierta la trinchera de una contienda interminable, una contienda que jamás admite vencedores. Tal vez haya llegado la hora de deponer nuestras armas.




Escuchame, silencio, cuando mi voz cincele

La palabra más cruel que abrigue una memoria.

Alguien pretende cercenar el ruido de mis pasos

Sobre la ruta incauta de otra inocente aurora.


Sobre el campo de Marte abandonada está mi hueste,

Jinete sin corcel embiste mi trinchera,

Rompe la bala el viento buscando mi sien,

Agita el odio inmensurable su proclama austera.


Mas si no fuera mi valor edicto suficiente

Para abatir sin lucha tan rígido estandarte

Yo quebraré mi espada en la roca de mi fe,

Ayende la tenáz frontera rendiré mis baluartes.


El infinito llora ya nuestra contienda impía,

Aún la noche rinde sin pesar su reino a la mañana.

Si hiere el horizonte la flamante llama,

Depone el universo sus armas ante el día.


Pero yo siento que tus ojos atisban la quebrada

Donde se arrastra a ciegas mi sangrante escuadra.

No esconde ya mi voz clamor, ni saña,

Pospongo mi batalla, acercate y claudica.


5 comentarios:

  1. que buena, muy fuerte, muy varonil, muy de hombre....al leerla se siente como una vibracion en el cuerpo...beso

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  2. Deserta, bolche...

    Salut et Revolution
    CLsT

    ResponderEliminar
  3. Jose, un poema que habla de guerra y muerte, que triste.
    Tenés razón nada vale una vida ni un corazón sangrante, mientras se vive siempre hay un mañana, por eso nooo a la confrontación.
    Te dejo mi amistad y gracias por pasar por mi lugarcito.
    Ale.

    ResponderEliminar
  4. Gianna, CLsT, Alejandra, ustedes siempre me hacen muy feliz con vuestra visita. En verdad este poema esta muy alejado de los temas que usualmente me inspiran, pero no podemos hablar de la luz sin haber conocido las sombras. Reciban un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Asi es, querido... como podriamos apreciar la luz sin haber conocido las sombras? Esto es en si la filosofia de la Cienca Sagrada.

    Entremundos, siempre entremundos...

    Un abrazo y un beso
    CLsT

    ResponderEliminar

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.................................................... 
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Deja mágicamente tu pasado
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Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.




Las plazas agravadas por la noche sin dueño
Son los patios profundos de un árido palacio
Y las calles unánimes que engendran el espacio
Son corredores de vago miedo y de sueño.

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Debo fingir que en el pasado fueron
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Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Solo tu eres. Tu, mi desventura
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* * * * * * * * * * * * *

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Empujado por los designios de la tierra,
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con que miraré cuando estos ojos que tengo
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Hemos perdido aun este crépusculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

("Poema 10")



Tú sabes cómo es esto:
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* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

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mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.

("Balada de los dos abuelos")


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