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lunes, 15 de junio de 2009

Amar como los arboles

¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? Tu volabas rumbo al sol y al pasar junto a mi, tu ilusión rozo mi estela. El universo era tan joven que hubieramos podido contar las estrellas con los dedos, pero entonces no teniamos manos, ni brazos para sostenernos, ni labios para sonreir y nombrar nuestras sensaciones.
Yo recuerdo que al pasar, tu dejaste una gema prendida en mi interior y ella quedo suspendida en mi centro, ardiendo de inquietud cada vez que yo veía nacer un lucero en el umbral del infinito y en su destello de obsidiana, mis ansias invocaban la nostalgia de los días y las noches que aun estaban por surgir.
Tu recuerdo me invadió de repente en el primer amanecer del mundo. Yo sabía que nada de aquello hubiera existido sin ti. La luz cedió de un golpe su descaso a la sombra y sacudió del manto de la noche las estrellas, un resplandor viváz coronó las aguas mientras mi voz ensayaba su primer suspiro al ver las islas diminutas que gemían en los brazos del viento, como planetas moribundos.
Yo te buscaba sin cesar, escrutando las entrañas de un oceano desierto que no sabía pronunciar su nombre y en cada silaba confusa de sus olas, hacía emerger entre mis ansias un sueño de corales.
Yo sabía que tu estabas allí, oculta tras la linea imprecisa de cada nuevo horizonte y dibujabas en la niebla tus sueños más voraces, con la esperanza de atrapar entre ellos mis huellas, pero la noche siguió jugando a ser el tiempo, hasta el día en que te vi crecer calladamente bajo mi fronda. El tiempo había recorrido hasta entonces jornadas incontables, yo era felíz de tener ramas y raices, pero la obligacion de vivir atado a la tierra me impedía buscarte.
Cada vez que el vuelo de un pájaro cortaba el curso de la luz entre el sol y mis ramas, mis hojas soñaban ser la brisa, que remontaba cada mañana la barrera de las nubes.
Yo aprendí a escribir tu nombre en el corazón de cada flor y enviaba en pos de ti mariposas y abejas que se perdían zumbando entre la hierba para regresar unos días más tarde, sin una sola noticia de ti entre los múltiples copos de polen que impregnaban sus alas.
Nunca podré saber cual de los elementos alojó entre mis raices tu semilla. Te vi crecer a mi lado en el transcurso de días incontables, admirando el estoicismo de tus tiernas ramas al pelear con la lluvia. Tus ramas se inclinaban hasta besar la tierra, rozando levemente mis raices, sin saber que eran mias. Los nenufares burlones murmuraban risueños la historia de mi pasión y tu inocencia, embriagandose de sol al sumergir el filo de sus pétalos tersos en el agua, que escuchaba a hurtadillas cubierta de silencio.
Una vez desperte en medio de la noche, sin saber porque el amanecer había alojado su luz en mi savia y pude ver entre tus ramas la primera flor. A duras penas aguardé el final de aquella noche, para enviarte con la brisa el primer grano de polen. Más tarde, desde tus ramas volaron a mi fronda las abejas y desde entonces no hemos dejado de amarnos con todos los matices que la vida ha refugiado en nuestras entrañas.
Hoy tu copa luce los primeros frutos, tus raices se han fundido firmemente con las mias y yo se que pasado el invierno, tu fronda alcanzará por fin mis ramas. Toda mi vida se resume en la espera de ese instante... pero hoy he visto arder la franja más azul de nuestro bosque y se que el viento arrastrará sin tregua las llamas en pos de nosotros. Quizás mañana solo seremos cenizas y el sueño de besar tus hojas con las mias sea consumido por el fuego, mas yo se que mis restos seguirán buscandote, coronando de ansias la corriente intrepida de los ríos y el polvo cristalino que sepulta en el desierto las noches más frías. Yo se que algún día volveré a encontrarte y entonces quizás tengamos brazos para sostenernos y labios para sonreir y nombrar nuestras sensaciones.

1 comentario:

  1. Es un relato prodigioso. Tienes razón, es como el poema de tu entrada "La eternidad", como ese cuadro de "El beso" de Gustav Klimt. Me despierta unos sentimientos maravillosos. La próxima entrada escribiré sobre esos sentimientos que me afloran.
    Un abrazo

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.................................................... 
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Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.




Las plazas agravadas por la noche sin dueño
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Son corredores de vago miedo y de sueño.

(La noche cíclica)



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debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
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que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Solo tu eres. Tu, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.



* * * * * * * * * * * * *

Pablo Neruda

Empujado por los designios de la tierra,
como una ola en el mar, hacia ti va mi cuerpo
y tú en tu carne encierras las pupilas sedientas
con que miraré cuando estos ojos que tengo
se me llenen de tierra.

("Amiga no te mueras")



Hemos perdido aun este crépusculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

("Poema 10")



Tú sabes cómo es esto:
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del lento otoño en mi ventana,
si toco
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("Si tú me olvidas")


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Sombras que sólo yo veo,
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Lanza con punta de hueso,
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mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.

("Balada de los dos abuelos")


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